Identidad de Género. Opinión.

“Un punto de vista, no es más que la vista de un punto”

(Leonardo Boff)

Leo algunos que, motivados por cuestiones de fe, comparten videos donde, según ellos, se refuta sólidamente la Ideología de Género.

Tal gesto me anima a reflexionar al respecto, como base sustancial, creo vital el dar espacio a la “duda” ante mis convicciones y principios, es decir, ejercer la capacidad de cuestionar las raíces que tiene mi mirada a la realidad social actual.

Es inevitable, para mí, recurrir a procesos históricos como la Colonización, ya que, a mi juicio, es sano para el dialogo, reconocer la influencia del pasado en nuestro hoy.

Dicho esto, vamos a una opinión simple de mi punto de vista.

Siempre los opresores aliados a un imperio, llámense conquistadores o colonizadores, han llegado a una tierra con la idea de imponer su visión del mundo, convencidos que, su “verdad” es la única, (Raíz de todo fanatismo), es así como, en su momento, y con resabios de actualidad, los pueblos originarios de África y América, fueron considerados como inferiores, provocando genocidios aun hoy poco reconocidos por los imperialistas del momento (El Congo por los súbditos del Rey de Bélgica es uno de los mas ignorados), es así como, tantos los indios de américa como los de África, fueron sometidos a la esclavitud, exterminio y dominio por la fuerza, imponiendo en estas y aquellas tierras un estilo de sociedad cuyos fundamentos están coloreados por la Cristiandad unida al Poder de Reyes y de los Ricos. Dejando además instaurado el Patriarcado base fundamental del Capitalismo donde, -y esto estremece por la desidia actual- la Mujer ha sido la más violentada. Luego, a vista de quien tiene el poder (Colonizador), ha logrado con éxito, impregnar en sus admiradores, seguidores y fanáticos, la idea de la “normalidad”, argumentando que el concepto de “Familia” único y valedero es el que se rige por valores sustentados en la Cristiandad o en la Fe en Dios.

Es en este ámbito donde, quienes, cercados por la desinformación actual, creen a pie juntillas en la historia oficial, sin jamás cuestionarla (Dios es incuestionable, dicen) y uniéndose a la segregación de quienes son diferentes, y en el caso de Identidad de Género SIENTEN diferente.

Hay preguntas urgentes para meditar, digerir y nutrirse:

¿Desde cuándo existe el concepto de FAMILIA como el que nos rige hoy? Una respuesta absoluta es ¿NO desde siempre!.

¿Cuándo fue que los Indios y Negros comenzaron a tener alma? En la línea de tiempo, le sorprenderá que fue hace muy poco.

¿Nunca se consideró a la Mujer un ser inferior al Hombre? Aun hoy hay quien predica y sostiene la inferioridad de Ella.

¿Las personas con orientación sexual no hetera, vienen de familias disfuncionales, desviadas, no creyentes o “anormales”? ¡NUNCA!

Si se anima Ud., a leer un poco más fuera, descubrirá que la diversidad ha sido una cualidad de la humanidad, no un defecto. Y, que, si hoy estamos en un mundo inhumano ha sido gracias a personas ciegas guiadas por fanatismos cuyo fin ha sido y es, la mantención de un sistema opresor que beneficia a pocos en desmedro de muchos y muchas.

Por último, dejo aquí una definición de Identidad de Género, bajo la cual se sustenta el proyecto de ley en Chile, y dígame, al leer, ¿Dónde está el pecado capital?, y, parafraseando al tan desvirtuado fundador del cristianismo “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”

ARTÍCULO 2°. DE LA DEFINICIÓN DE IDENTIDAD DE GÉNERO

Para los efectos de esta ley se entenderá por identidad de género la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente profundamente, la cual podría corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo (que podría involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios médicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que la misma sea libremente escogida) y otras expresiones de género, incluyendo la vestimenta, el modo de hablar y los modales.

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El comprador

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“Recojo fondos para pobres de amistad y de sonrisas”

Silvio Rodríguez

 

Entró en silencio a la tienda, de inmediato sintió tras de sí la mirada del guardia, y, como siempre escuchó las claves por radio. Con andar cansino comenzó a recorrer los departamentos de ventas. Mucha gente de allá para acá, se respira aquella ansiedad viciada de consumir a toda costa solo para estar al nivel que la tv enseña que hay que tener.

Sube, buscando un área con menos gente, inhalando los aromas de incienso escogidos para alentar la compra, llega a mueblería. Poca gente, ¿será porque no se precisan camas? O tal vez, más que camas o sillones comedores las personas “necesitan” otra TV más grande y más “inteligente”, quien sabe.

Recorre las camas, sofás, comedores, sillas; los toca con la intención invisible de sentir la vida que, una vez, tuvo aquella madera.

Una mujer gentil, con mirada cansada, con pensamientos lejanos, tal vez en sus hijos, o en su marido o su amante. Su voz experimentada comienza el ritual de venta.

  • ¿Puedo ayudarle en algo?

Él conocedor de dotes caballarescos, responde con impostada voz.

  • Muy amable, me preguntaba, ¿será que esta cama beneficiará mis viejos huesos?

La sonrisa de quien reconoce la galantería se dibujó en Ella.

  • Pues sí, ésta tiene un buen colchón que, le garantizo, durará muchos años, tantos como los que le quedan por vivir.

Y así, entre frases bien dichas y sonrisas no forzadas, fue creciendo un ir y venir de frases que, como pocas veces se acostumbra, los llevaron a gastar más tiempo del necesario para una venta.

Por una parte. Ella comenzó a ilusionarse con cumplir la meta del mes con tanta anticipación; por la otra. Él, dudaba entre concretar su plan o abandonar todo.

  • Uf, si seguimos así, voy a querer comprar muebles para toda mi casa,

dijo Él, sonriendo mientras sostiene la mirada en aquellos ojos cansados.

  • Por mi le vendería todo.

Responde Ella con un acento de pudor maduro y firme audacia. Y Él, con la certeza de quien conoce sus limitaciones, lanza la pregunta inesperada por todos.

  • Dígame ¿Qué porcentaje de comisión le pagan?

Sorprendida, casi hasta la molestia, no pudo evitar decir la verdad.

  • 1.5 %

Y quedó seria, casi con vergüenza. Entonces Él, elevo la vista como quien saca cuentas, miró los muebles que había tocado, cerró dos segundos sus ojos, y sumergió la mano en su chaqueta buscando algo que Ella no lograba adivinar. Una vez más sonrió, extendió su mano hacia la de Ella, y entregando unos papeles, le dijo:

  • Yo no compro muebles, compro sonrisas,

Y con aquella mirada lejana de mercados e inclinando levemente su cabeza, la miró por última vez, mientras ella muda, no entendía nada.

Quedó sin moverse hasta que Él desapareció por las escaleras.

  • Pero!!! Hey!!!

Él no volvió la mirada, ni respondió. Salió de la tienda sintiendo una vez más la mirada en su nuca de los guardias, y se perdió entre gritos de vendedores y aquella combinación de tonos que surcan los aires y que da bella melodía a las calles de la ciudad.

Ella, luego de la sorpresa, abrió su mano y vio lo equivalente a la comisión de 2 meses. Su rostro palideció, aquella mañana, se levantó preguntándose como lo haría para llegar a fin de mes.

 

Cuentan que, ese día, por razones inentendibles de la tecnología, las cámaras de seguridad no grabaron nada. Y cuentan también que, el viejo de huesos cansados es esperado por muchos en las grandes Tiendas de esta ciudad.

Mañana de Navidad

Camino al ascensor se encuentra con aquel vecino cuya estampa denota un nivel que no va acorde con el edificio, hubo un tiempo – pensó – donde de seguro su suerte era mejor. Feliz Navidad, sonriendo le saluda, la respuesta sorprendida de él, sale fría y mecánica, sin sabor alguno, casi por protocolo. Ella entra al elevador  pensando en la ausencia de espíritu que hay esa mañana de Navidad. Camino a la Iglesia, ve a la pareja de ancianos, que leales con historia, van del brazo a comulgar, cruzando la avenida divisa la silueta de un barrendero municipal, 25 de diciembre. 11 de la mañana, y ahí está, viene de muy lejos, ha dejado familia, tierras, y ha cambiado sueños ancestrales por otro nacido de la urgencia de vivir, y ahí está limpiando calles.

Se acerca, y con un poco de ridículo temor, le saluda, -Buenos Días, Feliz Navidad – sorprendido él, como quien es descubierto dentro de la invisibilidad,  responde autentico, – Buenos días y Muchas Gracias, Feliz Navidad para usted también – Ella detiene su paso, aquella mirada y sonrisa, el tono de aquellas palabras dichas en un español aprendido a la fuerza, son sinceras, y casi estremecida, agrega – No, gracias a ti, de verdad, gracias a ti –

La ceremonia en la Capilla es rutinaria, nada recuerda del sermón, vuelve a su departamento con la canción dando vueltas en su mente, y con la certeza que aquella estrofa se hizo patente a las 11 de aquella mañana de Navidad: “Cuando Dios me vio tocando ante Él, me sonrió”

La carta del Pepe

PRENSA ECUMÉNICA - ECUPRES

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Mujica a Fidel: “A vos te queda Cuba, que seguirá ahí”

Por José “Pepe” Mujica

Querido Fidel: recién me entero, la noticia ha sido devastadora.

No dejo de imaginarte a vos, tendido en la escueta cama de madera que se convirtió en tu último refugio. Y aquí estoy, sentado en la entrada de la chacra pensando en lo que diré al mundo y cómo ocultaré esta lágrima, aunque dirán algunos publicistas que será mejor que se vea, que así se construyen las leyendas.

Las leyendas no se pueden construir, vos eres una, forjada con el mismo golpe de la metralla y la bandera ondeando en el campamento, ahí en la sierra, sin importar si es selva o pampa, siempre es igual, la batalla duele en la entraña de lo que llamamos nuestra tierra, ese pedazo de geografía que podemos recorrer pero que nos recorre a nosotros.
Y pienso que tuve…

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Saber haberlo dado todo.

Con la mirada fija en el muro, sentada en posición de escucha, concentrada en el tejido  que sus manos automáticamente entrelazan, lanza la pregunta:

¿Supiste de la muerte de Sarita?, ¿Cómo una persona tan buena puede sufrir tanto?

De la nada y de todo surge la voz cansina, de aquellas que denotan sabiduría ancestral:

Su mayor angustia al partir fue, saber haberlo dado todo y aun así sentir que faltó un poco más. –

 

Dicen que la abuela, cuando teje, habla con fantasmas, ¿Quién sabe?

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Ilustración de Tamarindo Conde

Cuando Ella citó a Foucault

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 Entre Ella y Yo, sólo un virtual espacio,

apelo a la magia de la Buena Palabra,

para acortar la distancia entre sus labios y los míos,

seguro, camino entre frases de Neruda, Borges y Benedetti,

coloreando los pasos con estrofas de Villa, Cerpa, Boronat, Hogas y Pereira,

equilibro el tiempo rescatando a Lispector, Pizarnik, Espanca y Mistral,

hasta invito a la mesa a un tal Rubí, para coronar el suceso.

Y Ella, con la serenidad y madurez de la Historia,

sin preámbulos, cita a Foucault…

Mis invitados e invitadas, miran sorprendidos,

entre el público, un susurro: “Ahí quedó el seductor”.

Entonces irguiendo la frente, dudo entre llamar a Sartre o Chomsky,

pienso tal vez mejor Leví-Strauss o Lacan,

y pronuncio una mezcla de Discurso,

navegando entre poetas, filósofos, historiadores,

redacto una teoría  acerca de la vigencia del Romanticismo,

recurro a Casaldáliga, Romero, Ellacuría,  Boff, Torres, Gutierrez,

para justificar el pensamiento de Liberación.

La pasión rebalsa mis ojos, y Ella, sonríe.

Sin más se levanta, luego de una hora de dialogo, y dice:

“Siempre es bueno conversar contigo”, y se va.

Y Yo, Yo que  solo quería amarla, quedo cuestionando la razón,

masticando sus sólidos argumentos, que hicieron olvidar el deseo,

tal vez debí quedarme sólo con Sabina y Silvio,

porque Ella… Ella citó a Foucault.

😉

 

Desnudez

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Entre las calles la encuentro, quería desapercibida pasar, no le fue posible ante mis ojos; miré alrededor y noté que ante los demás ella era un adorno en ese paisaje, a lo más, despertaba curiosidad.

Ella se veía voluminosa, demasiado, con este calor cargaba bolsos y sobre sí mucha ropa, su rostro apenas visible entre gorros y bufandas solo destacaba esa mirada que, al cruzarla con la mía, gritaba, llamaba.

Su desconfianza, fue un freno a mi acercamiento. Fui viéndola día a día, al tercer día ya me saluda con un gesto de cabeza y una sonrisa. Sin darnos cuenta estábamos sentados conversando. Noté que sus ojos eran de un café brillante, su voz de una femineidad notable, sus manos delicadas, casi frágiles desentonaban con su figura. Comenzamos hablando de lo rutinario, lo formal, el tiempo; y pasamos de ahí a la política, al medio ambiente, a los derechos de los mapuches, de la juventud.

En general hablaba de esperanza; hasta que en una tarde, le dije: “Amiga, que me dices de ti”, sus ojos se humedecieron, trató de sonreír y no pudo, hasta creo que se sonrojó, luego de suspirar me dice:

“De mi nada hay que decir, ya ves, soy insignificante, no existo para nadie, creo que tu estás loco, o que no existes aquí a mi lado” – en ese momento puse mi mano en su hombro y sonreí, noté que fruto de tanta ropa no pude sentir su cuerpo , ella prosiguió- “Soy tan mala, fea, he causado tanto daño, tanta decepción, que no merezco que nadie se fije en mi, nunca me amarán” – al decir eso, comenzó a quitarse la bufanda y uno de sus gorros, su rostro era moreno , terso, de una luminosidad que hacían resaltar las lágrimas que empezaban a caer- “tu y tus preguntas, ¿quieres burlarte?” -mi vista fija en sus ojos le animó a seguir- “¿que quieres saber?”,- lo que quieras decirme , le respondo- “soy culpable de tanto dolor, he engañado tanto, he decepcionado a mis padres, a mis hermanos, a mis hijos” – mientras hablaba, se sacó el abrigo que portaba- “soy una loca que se deja llevar por sus impulsos, sin medir consecuencias; una vez fui casada, con buen marido, aunque indiferente hacia mi, no recuerdo que me haya dicho que me amaba..”

Así por horas, empezó a sacar de si sus dolores, sus traumas, sus miedos, y con cada frase fue dejando a un lado cada ropa que cargaba innecesariamente; noté que la gente que pasaba se fijaba en ella, sorprendidos de tal escena. Ya sin gorro, su pelo negro y brillante cubrió sus hombros, solo quedaba en ella lo suficiente para mostrar un cuerpo hermoso, no de aquellos de vitrinas, sino aquel de pueblo, de mujer amada y deseada.

¿Qué llevas en esos bolsos? pregunté, sorprendida, los miró….y me los mostró, uno llevaba noticias pasadas, y el otro anuncios futuros, papel solo papel; ya de pié, sin lágrimas, era más alta de lo que creía, me preguntó. “Crees que es necesario tanto peso?” – encogí mis hombros, ¿Qué dices tu?- “Creo que ya no!!!!!!” -y empezó alejarse, vaciando sus bolsos, dejando tanta ropa de más que llevaba, creo que la vi voltearse y saludar con la mano, creo, porque entre tanta gente no pude distinguirla bien.

Pasadas tres lunas, y caminando con mi compañera, la volví a ver, venía de frente hacia nosotros, agraciada, su cabeza erguida, andar libre, orgullosa de si; la miré y sonreí, no me vio….mi sonrisa siguió en mi, sonreía con satisfacción, mi compañera me mira y pregunta: “¿Porqué sonríes?”..le abrazo, acelero el paso, y digo:

Sabes que muchas veces cargamos con ropas innecesarias, los miedos y esas cosas, que nos hace difícil caminar, que nos quitan agilidad, deberíamos andar desnudos, así seríamos más libres, ¿no crees?; -ya sales con tus locuras -, me dijo. Y nos fuimos en la noche, abrazados….. a liberarnos.