El tercer género.

Crónicas de una Inquilina

Siempre ha llamado mi atención el erotismo del género femenino, hay algo en éste que es inherente, que está en la atmósfera, es como una huella que se instala en cada poro de quien es deslumbrado por semejante embeleso. Muchas veces nada tiene que ver con el aspecto físico y los sentidos, es cuestión del ser interno, el éter al que le tememos tanto.

Pero las infernales que destilan sensualidad son un trastorno, son capaces de llevar al punto de la demencia a quien se tope con ellas y las rete a salir bien librado del encuentro. La mayoría no lo logra.
Una mirada, una sonrisa, una ligera caricia por poco imperceptible o la fragancia innata de la piel pueden hacer detonar recónditos delirios. Muchas veces con su sola presencia y sin percatarse seducen a cualquier alma ausente dejándola en un eterno penar. Las tan complejas feromonas, inexplicables y sorprendentes.

Ver la entrada original 1.183 palabras más

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s