Remedios.

Crónicas de una Inquilina

Me agarró del pelo y me tiró sobre las vías del tren, me dijo que si no colaboraba me iba a ir peor. Yo llevaba a mi niña de tres años porque en California nos esperaba su papá, mi esposo. Ya había enviado a mis dos niños grandes de 10 y 12 años. Se los llevó un coyote del pueblo y los pasó por el lado de Tijuana. Solo quedábamos mi niña y yo, esperamos un año para ahorrar y ajustar para pagar lo del coyote y el traslado.

Pues uno vive en la miseria y buscando sustento y mejor vida para nuestros hijos fue que decidimos emigrar. Él trabajaba de ordeñador en una finca pero apenas alcanzaba lo que le pagaban, yo lavaba ropa ajena. Primero se fue mi esposo y a los dos años mandó por mis hijos y un año después por nosotras.

El coyote que contratamos…

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