YO, UNA MUJER

Evangelizadoras de los apóstoles

Soy la mujer
que te ha parido hijos
para que me los arranques de la teta,
aún goteando leche

Soy la mujer
que ha bañado tus heridas
y en último extremo,
limpiado tu cadaver sucio
de la sangre y la infamia de la muerte

Soy aquella a la que violas
cuando te llenas del gozo de la guerra
y la violencia,
aquella a la que descuartizas
y desecras, tu madre y tu mujer,
tu hermana y tu hija.

Soy aquella que finalmente
se ha parado ante tu poder impresionante
y ha dicho: basta.
Estoy aquí, no en silencio,
no sumisa, no dispuesta a permitir
tus excesos, a excusarte por aquello
de que asÍ son los varoncitos

Estoy aquí, y estoy armada.
Armada de conciencia,
con la voz de todas las mujeres
que han tenido que sufrir el duelo
ante la tumba de un…

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Amazonas del desierto: el pueblo africano donde mandan las mujeres (FOTOS)

Evangelizadoras de los apóstoles

Publicado: 24 jun 2015 13:21 GMT
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Los tuaregs son un pueblo bereber de tradición nómada que habita el desierto del Sáhara. De costumbres tradicionales y religión musulmana, la principal peculiaridad de este pueblo es el papel clave que desempeñan las mujeres en su sociedad.

Los tuaregs conceden amplias libertades a las mujeres, las cuales pueden tener múltiples parejas sexuales fuera del matrimonio, se quedan con todas las propiedades tras el divorcio y son tan reverenciadas por sus yernos que estos no se atreverían a comer en la misma habitación en presencia de ellas, informa ‘Daily Mail‘.

Tuareg womanREUTERS/Esam Omran Al-Fetori

Las mujeres de los tuaregs son miembros respetados de la sociedad, propietarias de las casas y los animales, primordiales para la supervivencia del pueblo.

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Una de las costumbres peculiares de los tuaregs, y que…

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¿Desde cuándo es válido el engaño para ganar?

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“Yo me rebelo contra los tres mandamientos del neocapita-
lismo, que son: votar, callar y ver la televisión”.
(Pedro Casaldáliga)

En estos días, donde el fútbol es usado como pantalla para desviar la atención de la masa, me encontré con un detalle, que, no es “tan detalle”, en un hecho que pocos, han tomado en cuenta. Y pocos lo han tomado así porque ya es una suerte de norma aceptada, o, según yo, impuesta con gran sigilo y éxito en el modo de actuar del chileno. Y, esto, como fin, de aceptar lo que NO es aceptable: La violencia silenciosa del día a día. Y no hablo de aquella que sangra en la tv, o la que ultraja en las casas, o la que, horror, altera el orden público. Hablo de aquella violencia que hace que en este país, la brecha entre el que más tiene y el que menos, sea ya, una hendidura que avergüenza.

Gran parte de Chile, saltó cuando el árbitro cobró penal ante la perfecta actuación del jugador Vidal. La euforia se palpaba por los poros, el ambiente, ilusorio, creó un aire de Campeones. Ni que decir cuando el penal se convirtió en gol.

¿Desde cuándo es válido el engaño para ganar?
¿Cuándo se normalizó la trampa para validar un triunfo?

Justificaciones sobran para defender el necesario triunfo de este partido, sin embargo, esa “maña” grafica algo más, algo siniestramente poderoso que se ha impuesto en la sociedad, y que, a simple vista no se ve, o no se percibe, o peor aún , no se quiere ver.

Con ese argumento se ha normalizado desde el robo evasor de impuestos, hasta la agresión doméstica.

Y, es aquella violencia la más dañina porque va matando en silencio, se va permeando en lo cotidiano hasta llegar a ser aceptable el qué, “honorables” pidan “raspados de olla” y aún sigan siendo “honorables”; o que la mentira quede al descubierto y que se responda como un “error involuntario” ¿?; o que se acuse por “Seguridad Interior del Estado” a trabajadores que piden sueldos Dignos; o que, ex Presos políticos sean desalojados de la sede de su Partido.

¿Habrá alguien que haya calculado cuanto, por cada chileno, equivale la evasión de Impuestos por parte de los dueños del grupo Penta? (Si nos roban una cadena de oro en la calle, y logramos capturar al hechor, somos capaces de sacarle la cresta, y si por nuestro lado pasa uno de los dueños de Penta que, a cada chilenx, le robó mucho más que una cadena, hasta le reverenciamos, o ¿no? )

Una jugada similar a la de Vidal, en el área, fue la de Dávalos para ganar US$3.950.000 en cosa de pocos días, utilizando información privilegiada.

Gesto similar de actuación, maña, o lo que sea, es la que utilizaron Políticos de “Izquierda” para garantizar sus puestos en el congreso, garantizando, a su vez la protección de quienes les financiaban. (Ni hablar de los la Derecha)

Algo huele muy mal en Chile desde que se acepta como válido un engaño para triunfar.

Y no me vengan con el argumento sin base: “Todos lo hacen”, porque si así fuese, aceptaría una realidad que no es tal, ya que si todos fuésemos iguales en eso, no habrían tan pocos con mucho y muchos con muy poco.

No acepto la trampa para ganar, ni en la cancha de barrio y mucho menos en el Estadio Nacional. Tómese como un ejemplo, esto es adaptable a todos los estamentos sociales de este país.
¿Qué hacer entonces, qué? Una frase de una canción , nos da una luz.. una de tantas luces que pretenden apagar: “Seamos un tilín mejores, y mucho menos, egoístas.” (Silvio Rodríguez – Cita con ángeles)

Cuando el Trabajo es violentar.

¿Qué silencio es culpable de la muerte de un hombre?
¿Qué silencio en nosotros ha colgado inocentes?

¿Qué silencio maldito ha cegado algún nombre?

¿Cuántas veces al día merecemos la muerte?

(Silvio Rodríguez)

“Alrededor de la mesa, cada cual busca la mejor postura para el merecido descanso; restos de comida, vasos a medio llenar, dan cuenta de una buena merienda; era el intervalo entre los turnos, turnos agotadores, que cada quien cumplía con celoso deber. Unos reían leyendo un periódico, otros compartían fotos de la familia, algún solitario dormitaba, otros se contacta con sus hijos. La imagen irradia la satisfacción de un trabajo donde el descanso es sólo un breve paréntesis para recomenzar el deber, el deber casi patrio, casi de heroísmo, casi.
A la distancia de algunos cuartos, la mujer bañada en sudor, con la garganta seca, con aquel dolor desgarrando sus intimidades, y una resuelta decisión casi mística, se dice, -debo resistir-, mientras su celador activa una vez más la Picana Eléctrica en su vagina y pezones.
Cambio de turno, y los que descansaban suben sus mangas, hay que retornar al trabajo, mientras la mujer del cuarto cercano, no tiene pausa para respirar.”

Tortura20110115

 

¿Desde cuando, torturar, violentar, golpear a otro/otra es un Trabajo? ¿Qué sucede en el interior de una persona que ejerce la violencia cumpliendo órdenes? ¿Existe algún espacio en su mente donde, se permita, cuestionar el trabajo?, o sucede que, ¿el individuo se justifica con la expresión de Eichmann “Yo cumplía ordenes”? ¿Cuál es el límite entre el “orden” y el caos que trae la represión para mantener al mismo?

La responsabilidad ante la sociedad consta en el individuo de dos inseparables deberes, que garantizan, a su vez, sus derechos personales; éstas responsabilidades son la Individual y la colectiva. Pretender justificar la violencia para, mantener el poder, sin éstas actitudes, es el camino que lleva a la desaparición de los estamentos que regulan el bien vivir de una sociedad. Donde, prime el bien común, como desafío a través del cual cada quien tenga garantizados sus derechos en directa proporción a sus deberes.

Chile-represion

En suma, el individuo, aquel último eslabón en la cadena represora, es decir, aquel que tiene en su mano el bastón que golpea en la calle, no está liberado de la responsabilidad colectiva argumentando que “cumple con su deber”, cuando este deber viola los Derechos del otro/otra; y tiene el deber de “pensar” y reflexionar, hasta donde esta liberado de la responsabilidad colectiva, pero no de la individual, cuando son otros, tras él, que se liberan de tal responsabilidad.

Mientras los esfuerzos por victimizar al represor se mantengan, habrá quien aún se detiene a reflexionar, y así, aportar una luz entre tanta oscura pretensión de someter la mente, a través de los Medios afines al poder que corrompe las bases de la sociedad.

Luego:
¿Cuántas veces al día merecemos la muerte?

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