LA ÚLTIMA ENSEÑANZA

angels

“..hoy somos ángeles caídos,
Junto al que fuimos a curar,
Temen que a nuestros propios hijos,
Les enseñemos a volar…” (Expedición – Silvio Rodríguez).

Lo encuentro en el lugar de costumbre, como cada cita, nadie lo ve, El como siempre, sonriente, acogedor; sus ojos, su mirada tiene otro brillo, que solo por la experiencia de muchos encuentros logro detectar.

-Como van tus días-
-Bieeenn, tu sabes, siempre bien, a pesar de los avatares- respondo, y comenzamos a charlar. Él dando esas luces que también distingo, esos caminos que también vislumbro; cada vez sonríe más, una muestra de satisfacción, de orgullo siento en su rostro.

Casi al terminar me dice lo que ya suponía, -Esta es nuestra última charla, tú ya lo sabes, lo noto en tu mirada –

Me quedo en silencio, ¡Qué raro sentimiento te embarga cuando sabes que has crecido y que ya debes partir!. Nos ponemos de pié y como el lo hacía conmigo coloco mi mano en su espalda, al instante un gesto de dolor se pronuncia, con sorpresa me acerco a mirarlo y veo unas manchas donde ayer habían alas.

– Dime, ¿Qué pasó? – le pregunto sereno, y su respuesta me deja sin palabras.
– Esta no es solo la ultima charla porque tu hayas crecido más que yo, es porque ya no volveré a casa, he renunciado a todo, no! no! no digas nada, he aquí mi última enseñanza para ti, no viene de mi casa, viene solo de mi. Entre tanto viaje, la vi, ella lo más cercano a las de mi especie que entre los tuyos existe; no sé como, ni cuando, simplemente renuncio a todo por ser de ella. Sé que tú con lo aprendido comprenderás y seguirás la enseñanza vital para los tuyos: Amar es el don más sublime que se les ha otorgado. Yo ahora lo sé.

Y comienza a ser visible entre la gente, lo miro como el discípulo mira a su Maestro, me acerco, le abrazo con ternura, y le susurro al oído: “Bienvenido Amigo-Hermano a los mortales”. Y se aleja, esta vez caminando entre la gente, como uno más, camuflado entre los simples.

——— OOO ———

Unos niños juguetean con los que ellos llaman hojas de algodón, les sonrío, yo, solo yo sé que son los restos de unas alas que un Ángel dejó por Amor.

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CAMINANTE SOLITARIO

mirando al cielo

Camino entre sendas grises,
atento, vigilante a la menor señal,
busco entre las flores,
entre las piedras,
en los muros;
en la copa de los árboles,
pregunto a los pájaros,
charlo con el viento,
voy sacando viejas canciones,
descubriendo nuevas,
reviso la historia,
entre batallas ancestrales,
y modernas,
observo los rostros morenos,
los blancos,
reviso lo caminado
y mis señales están inmóviles,
respiro el aire,
miro las estrellas,
entonces escucho la llamada,
una sonrisa precisa ser cosechada,
y con el brío de siempre la siego,
se van los caminantes jubilosos,
y en medio de la noche,
solitario y con nubes en los ojos,
sigo buscando mi mitad lejana.

😉