Cuando Ella citó a Foucault

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 Entre Ella y Yo, sólo un virtual espacio,

apelo a la magia de la Buena Palabra,

para acortar la distancia entre sus labios y los míos,

seguro, camino entre frases de Neruda, Borges y Benedetti,

coloreando los pasos con estrofas de Villa, Cerpa, Boronat, Hogas y Pereira,

equilibro el tiempo rescatando a Lispector, Pizarnik, Espanca y Mistral,

hasta invito a la mesa a un tal Rubí, para coronar el suceso.

Y Ella, con la serenidad y madurez de la Historia,

sin preámbulos, cita a Foucault…

Mis invitados e invitadas, miran sorprendidos,

entre el público, un susurro: “Ahí quedó el seductor”.

Entonces irguiendo la frente, dudo entre llamar a Sartre o Chomsky,

pienso tal vez mejor Leví-Strauss o Lacan,

y pronuncio una mezcla de Discurso,

navegando entre poetas, filósofos, historiadores,

redacto una teoría  acerca de la vigencia del Romanticismo,

recurro a Casaldáliga, Romero, Ellacuría,  Boff, Torres, Gutierrez,

para justificar el pensamiento de Liberación.

La pasión rebalsa mis ojos, y Ella, sonríe.

Sin más se levanta, luego de una hora de dialogo, y dice:

“Siempre es bueno conversar contigo”, y se va.

Y Yo, Yo que  solo quería amarla, quedo cuestionando la razón,

masticando sus sólidos argumentos, que hicieron olvidar el deseo,

tal vez debí quedarme sólo con Sabina y Silvio,

porque Ella… Ella citó a Foucault.

😉