Tú y el Bolero de Ravel

Divagando en quehaceres necesarios, recibo la llamada, y su voz, sonriendo, exclama: “Ah!!! Tú y el Bolero de Ravel” Ella no sabe porque adoro esa obra, y menos sabe que es su presencia admirable la que me anima a escuchar.
El ritmo suave del tambor, el toque dulce de la flauta, la compañía en ascenso de las cuerdas, uniéndose a los metales que van dando vigor, mientras el tambor, manteniendo el ritmo va subiendo su sonido, las cañas aparecen, las cuerdas acompañan, mientras se preparan más cajas y metales, todos en una sola dirección , increscendo en armonía vital. Y así se van sumando todos los toques, desde el más vigoroso al más suave, mientras el tambor mantiene el ritmo cada vez con más fuerza. Cada cual con monotonía de distinto color, con un leve sabor a nostalgia, se van sumando a la fuerza apasionada del ritmo, como en éxtasis, siguen el paso seguro del tambor. Y van apareciendo los toques, los sonidos, acercándose con firmeza a los movimientos finales que explotarán en una ebullición de sentimientos estremecidos, y el tambor, eje vital, sigue firme con su voz guiando la marea que va sumando adeptos. Y cada vez más extasiados, cada cual pone su talento para el gran remate, y el tambor incólume, mantiene el ritmo. Los movimientos se van uniendo en compás cada vez más intenso, las notas surgen vitales para el clímax unísono y final, como el surgimiento de una flor en el desierto. Toda una Obra, una guía perfecta para AMAR, y, ¿qué más cerca del Paraíso si la dirige una mujer?

🙂 ❤

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Ella y su espejo.

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Sin presentación formal ingresó a su casa; su  mirada (la de ella),diáfana, brillaba por la emoción, sus movimientos denotaban nerviosismo, como si la visita fuese de alguien muy importante. Se presentó, se describió con rigor académico, su lenguaje mostraba un caminar de vastos conocimientos. Y, entre charla y charla, fue mostrando su casa, la cocina, la sala de lavado, el cuarto del niño, el pasillo que llevaba a un patio  delicadamente cuidado, su sala de estudio, el comedor. Se hizo rutinario cada encuentro en un lugar distinto, y, al paso del tiempo ella, se iba liberando. Cada día era más Ella y menos lo que esperaban los demás que fuese. Ya se atrevía a desnudarse frente a él sin pudores, aceptando la mirada pulcra de unos ojos que la admiraban cada vez más.

Había si, un secreto, un espacio dentro de la casa que era sólo de ella, que era tan íntimo, que nadie conocía.

Un día sin más, le dijo al interlocutor: “Voy a darte algo que nadie ha visto ni verá, donde nadie ha entrado.” -¿Por qué?- Pregunto él. Y ella sin más, encogiendo los hombros dijo: “porque quiero”.

Y así, desde aquel día, ambos se sumergen en aquel espacio, donde ella es libre y puede hablar, llorar o reír, sin culpas ni miedos.

Ella y su Espejo.

(Imagen: Paul Delvaux. Le miroir. 1936)

Para RASP

Pepe Mujica: “Los únicos derrotados son aquellos que bajan los brazos y no luchan”

Evangelizadoras de los apóstoles

URUGUAYANS VOTE ON SUNDAYSuso López. José Mujica, expresidente de Uruguay, estuvo de visita en Barcelona. Lo hizo junto a su compañera, la senadora Lucía Topolansky, coincidiendo con el puente festivo de la segunda Pascua en la ciudad, a caballo entre los meses de mayo y junio. Si la visita de Mujica en sí ya es una buena noticia por todo cuanto encierra su discurso y representa su figura, que en pleno puente el Casinet d’Hostafrancs (con aproximadamente 400 personas de aforo) se haya quedado pequeño y centenares de personas le hayan tenido que escuchar desde el jardín es señal de que sigue siendo un referente de la política global de este tiempo.

Su apuesta por la austeridad presidencial, lejos de los faustos y la prepotencia de otros gobernantes tanto de América Latina como del resto del mundo, y sus palabras en la sesión de…

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